Planos. Licencia. Presupuestos. Unidades de obra. Anteproyecto. Proyecto de ejecución. Certificaciones… Ya sé lo que estas pensando. ¡Qué pereza!, ¿verdad?
Probablemente hoy no leas/veas un post tremendamente visual ni a priori interesante pero me gustaría que hicieras una lectura completa de él porque te ayudará a saber cómo se está invirtiendo tu dinero y tu esfuerzo en el proceso que dura tu reforma: desde que decides contratar a un arquitecto ( 7 razones para contratar a un arquitecto) hasta que la obra se pone en marcha.
Estudio previo, anteproyecto, proyecto básico…jerga totalmente ajena a ti (y que tampoco tienes por qué saber) pero que se convierten en pasos importantes con tomas de decisiones que quedan reflejados en sus respectivos documentos. Créeme, tanto a ti como al arquitecto les servirán para llevar a cabo una obra y entenderse mejor.
A continuación te hago una relación de 5 fases clave en el proceso constructivo del proyecto. En ella obtendrás información del trabajo que se desempeña en cada etapa, de los documentos que se te deben entregar y de lo que pagarás por ellos. Son los siguientes:
Estudio previo. En esta fase se visita por primera vez el lugar del proyecto, se estudia y se realiza una toma de datos (medición). Se dibujan los primeros bocetos, de tal forma que nos permita hacer una estimación orientativa del coste económico que tendrá el proyecto. En esta primera fase es importante dejar reflejado el estado actual mediante un reportaje fotográfico. El estudio previo corresponde al 5% del desarrollo íntegro del proyecto.


Anteproyecto. Es la primera fase donde se da a conocer una imagen global del proyecto, ya sea mediante imágenes de referencia, perspectivas o fotomontajes. Croquis y esquemas de plantas y secciones facilitarán la labor de entendimiento entre arquitecto y cliente. Además, en esta fase, es importante que se fije la lista de prioridades a acometer en el proyecto por parte del cliente. Aunque no se tenga el proyecto encajado al completo, es importante ir dimensionándolo para alcanzar unas primeras distribuciones del espacio a raíz del programa que se haya hablado. El anteproyecto forma el 20% del desarrollo del proyecto.


Proyecto básico. Aquí se definen de modo preciso las características generales de la obra, es decir, se plasman todas las ideas acordadas en la fase anterior. Este documento es suficiente para pedir licencia pero no para llevar a cabo su construcción. En esta fase obtendrás del arquitecto planos generales a escala y acotados, donde aparezcan las dimensiones y superficies de los espacios así como un presupuesto con estimación global por capítulo, normalmente en forma de porcentaje. El proyecto básico es el 20% del proyecto.


Proyecto de ejecución. En esta fase se desarrolla y especifica la fase anterior. Se detallan materiales, sistemas constructivos, carpinterías y acabados, así como la estructura en caso de obra nueva o reforma integral y que requiera intervenir en ella. Es aquí donde se definen de una manera precisa y exacta las características técnicas, constructivas y económicas del proyecto. Con este documento obtenemos el visado profesional. Una vez bien definida la obra estaremos en disposición de redactar un presupuesto de una manera detallada. Esta fase, por su importancia y la complejidad en su redacción tiene el porcentaje más alto, un 30%.

Dirección de obra. Es la fase donde se realiza el seguimiento, control y coordinación del equipo técnico-facultativo de la obra. El punto más importante a destacar en esta fase es que se cumpla su plazo de ejecución mediante un planning lo más real posible, controlar sus gastos y asegurar una calidad en la obra proyectada. La dirección de obra es el 25% del desarrollo del proyecto.
Como habrás podido comprobar, tú, cliente, tomarás decisiones importantes casi al final de cada fase, siendo tu papel fundamental en todo este proceso en las primeras fases. Allí se producirá la lluvia de ideas y es aconsejable que expongas todos tus deseos para ir encajándolos poco a poco en el desarrollo de la redacción del proyecto. A medida que avanzamos en el proceso, la labor queda en manos de técnicos, que velarán por el cumplimiento de todas las normativas de aplicación y por ofrecerte su experiencia, su diseño y su innovación.





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